Luz
Claridad suave y pareja
El Nidus Antiquum prefiere claridad suave y constante, sin sol directo que queme sus hojas largas y onduladas. En un rincón muy oscuro crece lento y pierde brillo. Gíralo un poco cada cierto tiempo para que se abra parejo.
Riego
Apenas húmeda, sin mojar el centro
Le gusta la tierra apenas húmeda, nunca empapada. Tócala seguido y riega cuando arriba empiece a secarse, echando el agua por el borde y no en el centro, donde nacen las hojas nuevas y el agua acumulada lo pudre. Con macetero con hoyos, riega hasta que salga por abajo y vacía el plato. Con uno autorregante, que mantiene la humedad pareja, deja que la reserva se vacíe antes de llenarla. Hojas amarillas y blandas indican exceso.
Ubicación
Tranquilo y lejos de la estufa
Luce en un baño con luz, junto a una ventana con cortina o en una terraza techada y protegida. En Santiago, ponlo lejos de la estufa y de las corrientes de aire frío, en un lugar donde no lo muevan y pueda mantener su forma pareja.
Mascotas
Sin alertas, pero cuida su centro
El Nidus Antiquum no está entre las plantas conocidas como tóxicas para perros y gatos. Su centro es delicado, así que conviene que no lo pisen ni lo muerdan, más para cuidar la planta que por tus mascotas.
Dificultad
Medio: cuida su centro
Pide más atención que otros helechos: su tierra debe estar pareja, sin secarse ni empaparse, y el centro donde nacen las hojas no se puede dañar. Si cuidas eso, responde con hojas nuevas brillantes y onduladas.
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